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ESPALDA (dolores de …) – PARTE CENTRAL DE LA ESPALDA (12 vértebras dorsales)
La parte central de la espalda representa la gran región torácica del cuerpo
comprendida entre el corazón y las vértebras lumbares.
Es una región de culpabilidad emocional y afectiva. Las 12 vértebras dorsales
se relacionan principalmente con esta región:
D1 = la primera vértebra dorsal D1 puede reaccionar fuertemente cuando voy
hasta mis límites bien sea en mi trabajo, bien sea en el deporte, en suma, en
todas las situaciones en que voy hasta el final de mis fuerzas mentales,
físicas o emocionales.
No aprecia tampoco un “dopaje” que sea bajo forma de alcohol o de droga, la que
sea. Su sensibilidad en ese momento estará a flor de piel.
Me construyo entonces medios de auto protección para protegerme de mi entorno y
evitar estar herido.
Esto puede manifestarse sobre todo en mis gestos o en mis palabras: por
ejemplo, tiendo a apartar a los demás por mi frialdad o por palabras hirientes.
Esto puede incluso manifestarse por una toma de peso importante, éste siendo mi
protección natural y física, porque quiero inconscientemente “ocupar más sitio”
y dejar menos a los demás.
También esto puede esconder timidez actual y con la cual tengo dificultad para
transigir.
Se pondrá aún más en evidencia si temo perder el amor de la gente.
Debo vigilar y evitar acurrucarme sobre mí mismo rumiando negatividad
constantemente, siendo siempre fijado en las mismas ideas y frustraciones.
Un mal estado de D1 puede traer dolencias en cualquier parte de mi cuerpo
situada entre mis codos y la punta de mis dedos así como dificultades
respiratorias (tos, asma, etc.)
D2 = la segunda vértebra dorsal D2 reaccionará fácilmente cuando mi emotividad
esté afectada.
Si acumulo y ahogo mis emociones, entonces D2 me mandará un mensaje y aparecerá
el “dolor de espalda”.
Si tengo la sensación de que no tengo mi lugar en la vida y en la sociedad, que
la vida es “injusta” y que me siento víctima de los acontecimientos, D2 estará
afectada.
Puedo ser particularmente sensible a todo lo que toca a mi familia, y vivo
situaciones de conflicto o desarmonía de un modo intenso.
Puedo haber almacenado viejos rencores.
También puedo remover constantemente experiencias pasadas, recuerdos, queriendo
fijar mi realidad en acontecimientos pasados en vez de mirar el porvenir con
confianza y viviendo intensamente el momento presente. Puedo contemplar una
nueva situación que me trae un miedo a lo desconocido.
¿Voy a tener demasiadas responsabilidades? ¿Voy a estar sostenido o deberé
despabilarme solo? ¿Cómo van a reaccionar la gente alrededor mío?
Si dudo de mí, de mis capacidades, podré reaccionar jugando el papel de los
“duros de roer” volviéndome muy autoritario; tendré así la sensación de
controlar la situación, sabiendo muy bien que tiemblo de miedo, yendo incluso
hasta tener angustia.
También puedo volverme irritable frente a una persona o un suceso y reacciono
por saltos de humor.
Una D2 en mal estado suele estar acompañada de malestar y dolores en el corazón
y los órganos que se vinculan a ellos, así como a los pulmones.
Aprendo a pedir y a hacer confianza en mi capacidad de aceptar nuevos retos.
Suelto mi pasado y me giro hacía el futuro sabiendo que ahora soy capaz de
tomar mi lugar en armonía con mi entorno. Puedo también leer la sección
referente al corazón para tener otras pistas.
D3 = la tercera vértebra dorsal D3 está esencialmente relacionada con los
pulmones y el pecho.
Puedo ir a consultar lo referente a estos dos temas para ver cuáles son las
causas que pueden afectarles y tendré una pista para saber porqué D3 me manda
también mensajes.
Además, todo lo que puedo percibir por mis sentidos y que no me conviene del
todo hará reaccionar D3.
Ya que soy muy sensible a mi entorno, me he confeccionado un sistema con el
cual sé lo que está bien y lo que está mal, lo que es aceptable o no.
Puedo estar fijado y rígido en mi modo de pensar o ver las cosas.
Tengo tendencia a juzgar cualquier persona o situación que no entre en mi
definición de “correcto”.
Puedo reaccionar fuertemente frente a lo que considero ser una “injusticia”.
Incluso puedo volverme colérico, incluso violento mientras no esté de acuerdo
con lo que veo, percibo u oigo.
También puedo construirme un “escenario” en mi cabeza, disfrazando la realidad,
frecuentemente a causa de mi miedo a ver la realidad de frente y también porque
la realidad que me rodea me deprime.
Entonces, tengo menos gusto de vivir, ya no tengo el sentimiento de estar en
seguridad.
Puede invadirme la tristeza.
Ya no tengo el gusto de luchar.
La depresión se va apoderando de mí progresivamente, y querré cortarme de este
mundo que sólo me trae pena, frustración, ansiedad.
Debo aprender a ver la vida bajo un nuevo día.
Aceptar que no pueda vivir en un mundo perfecto pero que cualquier situación es
perfecta porque cada situación me permite sacar una lección.

D4 = la cuarta vértebra dorsal D4 se refiere a los placeres, a los deseos, a
las tentaciones frecuentemente insatisfechos.
A veces mis esperas son desmesuradas, carecen incluso de realismo y me vuelvo
irritable, colérico porque “mis deseos” no están realizados.
Estoy enfadado con la vida, mi entorno.
En el fondo de mí, siento un vacío tan grande, generalmente afectivo, que tengo
tendencias depresivas y el único modo que conozca de equilibrar este estado de
ser y traer algo “picante” en mi vida será crear un estado de excitación, bien
sea naturalmente o artificialmente.
Puedo practicar deportes de emociones fuertes (paracaidismo, alpinismo, etc.) o
puedo tomar drogas para ponerme en un estado de éxtasis y de bienestar
temporal.
Me refugio así en un mundo imaginario, protegido de todos.
Sin embargo, no estoy al albergue de las emociones que he inhibido y de las
cuales he intentado escapar.
En apariencia puedo ser muy libre, pero en realidad, estoy encarcelado en mi
ira, mis penas, mis frustraciones, y por mi miedo a estar asfixiado por el amor
de los demás, porque nunca supe reconocerlo y aceptarlo.
Entonces, tengo tendencia a rechazar a los demás.
Me opongo, me mantengo distante y alimento esta cuneta con mi mal humor, mi
actitud depresiva.
Es importante que reconozca y que acepte mis emociones para poder integrarlas y
permitirme vivir plenamente mi vida. Cuando D4 está afectada, también puede
seguir una dificultad con la vesícula biliar.
D5 = la quinta vértebra dorsal D5 está tocada cuando me vuelvo a encontrar en
una situación en que tengo la sensación de perder el control.
Me siento entonces desestabilizado.
Incluso puedo hallarme en un estado de pánico.
Esto se produce en particular en el plano afectivo con relación a mi cónyuge,
un miembro de mi familia, un amigo cercano, etc.
Este control se esconde a veces bajo una apariencia de “querer ayudar a
alguien”, “guiarlo”, “ayudarle en sus dificultades”, pero en el fondo de mí,
ejerzo un control para con esta persona, estando en posición de “fuerza”
incluso inconscientemente.
Si las cosas no suceden como lo deseo, puedo volverme frustrado, crítico,
impaciente e incluso colérico, y D5 reaccionará violentamente.
Quiero darme una imagen de “duro de roer” que tiene la “espalda ancha” y que
“es capaz de cargar”.
Pero, en el fondo, sé que me cargo demasiado los hombros, lo cual me lleva a
estar inseguro, angustiado, en rebelión contra mi entorno que hago responsable
de mi malestar.
Tengo grandes ambiciones, lo cual me hace a veces apartarme de mis valores
profundos y actuar en contradicción con éstas.
Entonces, me echo en relaciones artificiales con la gente, viviendo decepción
tras decepción, porque el amor verdadero, sencillo, no es bastante presente.
Es importante que esté a la escucha de mi interior, que tome contacto con mi
esencia, con mis verdaderos valores para que vuelva la calma en mi vida y que
vea claro en los acontecimientos, desarrollándome y siendo capaz de vivir el
amor verdadero.
Se debe observar que el mal estado de D5 frecuentemente está acompañado de
diversos malestares afectando mi hígado y mi circulación sanguínea.
D6 = la sexta vértebra dorsal D6, va a reaccionar cuando me critico y que me
juzgo severamente.
Puedo haber estado educado en un entorno muy estricto en el cual los valores y
las líneas de conducta debían seguirse al pie de la letra.
Habiendo crecido en este clima autoritario y no permisivo, ahora puedo tener
“casos de consciencia” en los cuales quisiera darme gusto, coger tiempo para mí
pero juzgo que esto no es “correcto” y “ que no me lo merezco”.
Me creo preocupaciones inútilmente porque no dejo de analizar cada uno de mis
gestos, cada una de mis palabras, cada uno de mis pensamientos, para estar
seguro de que “estoy correcto”.
Me corroe la culpabilidad por dentro.
La angustia está muy presente y me auto castigo cortándome del mundo.
Tengo dificultad en aceptarme.
Me siento víctima de la vida, impotente frente a los acontecimientos.
Juzgo severamente éstos sin querer aceptar que están aquí para hacerme crecer,
pero viéndoles preferentemente como castigos, injusticias.
Vivo entonces en la frustración y la incomprensión, el resentimiento, envidioso
y celoso de los demás.
Por esto una D6 en mal estado se suele acompañar de malestar al nivel del
estómago.
Tengo necesidad de estar más flexible y permisivo para conmigo y aprendo a ver
positivo en cada acontecimiento, sabiendo que cada experiencia me lleva a
conocerme más y a volverme mejor.

D7 = la séptima vértebra dorsal D7 es una trabajadora de trabajos forzados.
Si en mi vida, me empujo al límite en las cosas que debo hacer, sin escuchar mi
cuerpo cuando necesita descansar o relajarse, D7 va a echar un grito de
socorro.
Es posible que así quiera olvidar o huir a alguien o una situación cualquiera.
Puede que quiera olvidar mis problemas financieros, afectivos, etc.
Parándome, es muy posible que afloren el desánimo y la insatisfacción frente a
mi vida, cosa que no quiero.
Acumulo mucha ira y agresividad: todo ruge adentro mío porque “la vida no tiene
nada bueno para ofrecerme”.
Me obstino, incluso me bloqueo sobre ciertas ideas que me obsesionan.
Debo aprender a apreciar lo que tengo y lo que soy y ver toda la abundancia que
es presente en mi vida.
Tengo el derecho de tomar tiempo para mí, tengo el derecho de vivir emociones
en vez de dejarlas hervir adentro mío. Me concedo el derecho de vivir mi pena,
mi decepción, mis miedos porque es así como podré aceptarlos y cambiarlos en
positivo.
Puedo hacer mi limpieza interior a medida y dejar que D7 funcione normalmente.
Es así como los males que acompañan frecuentemente una D7 en mal estado y que
tocan frecuentemente el páncreas y el duodeno podrán también irse.
D8 y D9 = las octava y novena vértebra dorsal D8 & D9 que hallo a la altura
del diafragma y que están estrechamente vinculadas, se parecen en todo.
Por esto, se tratan juntas.
Se afectan principalmente cuando vivo inseguridad debido a un miedo que tengo
de perder el control en una situación o con una persona.
Me siento más seguro de mí cuando dirijo perfectamente todos los aspectos de mi
vida, cuando orquesto perfectamente cualquier situación para saber exactamente
qué debo esperar.
Me escondo en mi burbuja de cristal, sin hacerme preguntas ni hacer esfuerzos
para cambiar lo que sea en mi vida.
Vivo todas mis emociones “para dentro”.
Pero este “supuesto equilibrio” está trastornado, D8 y D9 asustadas reaccionan
fuertemente, acurrucándose de miedo. La desesperación puede tener lugar y tengo
el mal de vivir.
Tengo dificultad en ver la luz al final del túnel.
Puedo sentir desprecio por la vida y me dirijo hacía un abismo que sólo puedo
vencer haciendo confianza en la vida y dejando ir el control que ejerzo.
Porque es soltando cuando gano el dominio de mi vida.
Tomo nota que una D8 lastimada puede acompañarse de dolores del diafragma y el
bazo (incluyendo los trastornos de la sangre) mientras que D9 en mal estado
estará acompañada de alergia o de un mal funcionamiento de las glándulas
suprarrenales o de urticaria.
D10 = Cuando la décima vértebra dorsal D10 está afectada, esto suele reflejar
una profunda inseguridad frente a la cual me siento sin armas, sin recursos. Mi
confianza está en su nivel más bajo y necesito “un pequeño tónico” para
ayudarme a darme más valor y a olvidar mis preocupaciones.
Frecuentemente, esto puede ser un consumo más grande de alcohol o de droga que
de costumbre que me dará “un pequeño estímulo”. Sin embargo, cuando vuelvo a mi
estado normal, las inseguridades aún están presentes y mi vida se oscurece
porque sólo veo el lado negativo de las cosas.
Lo veo todo en negro, rechazando la vida, compadeciéndome de mi mismo.
Estoy preocupado por pequeñeces y me enfado sin ser capaz de manifestarlo sin
embargo, lo cual afecta mi sensibilidad que vuelve a flor de piel y que hace
que me irrito por futilidades. Una D10 en mal estado se acompaña frecuentemente
de dolores en los riñones, reconocidos como la sede del miedo.
Aprendo a hacerme confianza y aprendo a ver la belleza alrededor mío y la que
existe dentro mío.
Tengo el valor de pedir ayuda.

D11 = las anomalías en la onceava vértebra dorsal D11 se hallan también cuando
mi sistema nervioso tiene dificultad en funcionar.
Mi gran sensibilidad a todos los niveles hace que D11 se desforme porque
también desformo la realidad para sufrir menos.
La cambio a voluntad para que sea como quiero. Me “corto” voluntariamente de mi
entorno.
Pero esto sólo puede durar cierto tiempo y debo pronto o tarde enfrentar la
realidad. En ese momento, una tensión interior se habrá instalado, y tendré
dificultad en transigir con ella.
Esto puede volverse tan insoportable que incluso puedo tener ideas de suicidio
ya que vivo en la incomprensión y que tengo miedo del porvenir porque me siento
impotente en cambiar las cosas en mi vida. Me considero “víctima”, herido en
mis sentimientos.
Rumio lo negativo y hago pocos esfuerzos para sacarme de esta situación.
Debo aprender a moverme e ir hacía delante en vez de estancarme en un estado de
ser comatoso y complacerme en la pasividad.
Las dolencias en la D11 se acompañan frecuentemente de dolores en los riñones
así como de enfermedades de piel (eczema, acné, etc.).
Empiezo a creer también que es posible cambiar cosas en mi vida pero que debo
estar listo para invertir esfuerzos y pedir ayuda.
D12 = la doceava vértebra dorsal D12 está afectada sobre todo cuando vivo en un
lugar cerrado.
Tengo tendencia a criticar, juzgar, saltar fácilmente a conclusiones, no porque
haya comprobado sino solamente porque mis observaciones pueden darme falsas
impresiones y que las interpreto a mi modo.
Esto me lleva a vivir mucha ira que me “roe interiormente”.
Mi mental es muy activo.
Mi sensibilidad está “a flor de piel”.
Me construyo castillos de arena.
Me invento todo tipo de escenarios.
Ya que tengo dificultad en transigir con mi entorno, vivo mucha inseguridad.
Puedo entretener ideas mórbidas, ya incapaz de absorber lo que sea de lo que
veo, siento o percibo y envidiando lo que tienen los demás.
Una afección en el nivel de la D12 se acompaña frecuentemente de males
intestinales, dolores en las articulaciones, una circulación linfática
deficiente y así a veces afecciones en las trompas de Falopio.
Aprendo a comunicar, a ir a comprobar con las personas relacionadas para
eliminar la duda y la inseguridad que me habitan. Así veo más claro en mi vida
y se establecen en mí la calma.
Tanto es así que los dolores en medio de la espalda son la señal clara de una
relación difícil con la vida y las situaciones de mi existencia.
Esta región de la espalda corresponde también al movimiento de exteriorización
de la energía de vivir que fluye por mí. Esto significa que en período de
madurez interior (cuando adquiero experiencia), varias cualidades divinas tales
como la confianza, el amor, el desapego (es decir el libre albedrío) sobre todo
en el plano afectivo) están puestas a prueba.
Mis dolores de espalda e incluso la espalda curvada pueden significar diversas
cosas: culpabilidad en unas situaciones en que no me he de sentir culpable,
amargura o una débil confianza en mí vinculada a una vida que siento muy pesada
por llevar.
Puedo tener la sensación de que “están siempre pegados a mi espalda”.
Si tengo dolor de espalda, esto denota un gran sentimiento de impotencia,
frente a una situación presente difícil de tratar y en la cual necesitaría
ayuda. La desesperación puede aparecer porque no me siento bastante apoyado en
el plano afectivo y padezco también inseguridad.
Tengo tendencia a retener mis emociones y vivo mucho en el pasado. Me quedo
vinculado a dicho pasado.
Me siento inestable y ansioso.
El objetivo por alcanzar reside en una expresión más activa de la energía
divina.
Necesito ser transparente en todo, conmigo mismo y los demás, dejando de
transportar sentimientos de un pasado cojo para dar paso a un aquí y abajo
tranquilo y sereno.
Necesito ayuda y ánimo, conectarme con mi ser interior que vela sin cesar sobre
mí.
Mi cuerpo me da señales importantes.
No hay vergüenza ninguna en pedir ayuda.
Al contrario, es un signo de inteligencia ya que esta ayuda me permite ir hacía
delante.
Veo importancia en mi propia identidad y soy prudente con mi ego y mis miedos.
Aprendo a comunicar con mi ser interior por la meditación y la contemplación;
con él hallaré muchas soluciones y respuestas.
Estar conectado con mi ser interior, es elegir vivir mejor las situaciones de
la vida.

L1 = la primera vértebra lumbar L1 está afectada cuando vivo un sentimiento de
impotencia frente a alguien o a algo que no me conviene y que tengo la
sensación de no poder cambiar, que he de soportar.
Entonces, me vuelvo inerte, sin vida, gasto mucha energía con cosas
frecuentemente menores pero las aumento tanto que toman entonces proporciones
catastróficas, lo cual puede incluso hacer aparecer un sentimiento de
desesperación. Puedo vivir inseguridad frente a aspectos de mi vida, pero no
tiene realmente razón de ser.
Quiero controlarlo todo, pero esto no es humanamente posible.
Puedo también vivir conflictos interiores entre lo que quiero hacer y que no me
permito.
Esto hace subir en mí frustración, agresividad e ira.
Estos sentimientos endurecen mi corazón si no me libero y amargan mi vida.
Una vértebra L1 en mal estado puede traer enfermedades relacionadas con las
funciones de digestión (intestino y colón) o eliminación (estreñimiento,
disentería, etc.).
Tomo consciencia del poder que tengo para cambiar el curso de mi vida, y sólo
la mía! Vuelvo a establecer mis prioridades para canalizar bien mis energías.
L2 = El estado de la segunda vértebra lumbar L2 depende mucho de mi
flexibilidad frente a mí – mismo y a los demás. La soledad y la amargura
generalmente causadas por una timidez pronunciada son también factores
importantes que pueden afectar L2.
Soy preso de mis emociones: al no saber como vivirlas y expresarlas, y al ser
éstas a veces vivas y explosivas, pongo máscaras para protegerme y evitar que
se pueda ver lo que sucede en mi interior.
Mi malestar puede hacerse tan grande que quiero “adormecer” mi mal con bebida,
drogas, trabajo, etc. y L2 hará entonces una llamada de socorro.
Tengo tendencia a ver las cosas en negativo y a vivir en un estado depresivo
que veo muy poco porque estoy en un papel de víctima que no me obliga a pasar a
la acción o a cambiar cosas en mi vida. Igual como L1, un sentimiento de
impotencia y también mucha tristeza afectarán L2.
Soy bastante amargo frente a la vida porque estaría supuestamente disfrutando
de los placeres de la vida pero, frecuentemente, no me autorizo a ello a causa
de mis obligaciones o por deber, para mostrar el buen ejemplo.
Debo aprender que no he de ser perfecto.
A veces puedo sentirme incapaz o impotente frente a una situación.
No he de culparme por ello o estar enfadado; solo he de ser auténtico conmigo
mismo y los demás y expresar simplemente mis penas, mis alegrías, mis dudas,
mis incomprensiones, mis frustraciones para estar más abierto frente a los
demás y para que L2 recupere vida también.
Se debe recalcar que una vértebra L2 en malas condiciones puede conllevar
enfermedades del abdomen, la apéndice o las piernas en donde podría ver
aparecer varices.
L3 = la tercera vértebra lumbar L3 se ve sobre todo afectada cuando vivo
situaciones familiares tensas o tormentosas. Me impido decir o hacer cosas para
no herir y no molestar a los demás.
Pero al hacer esto, me hago daño a mí mismo. Juego el papel de “buen chico” o
“buena chica” manifestando una gran flexibilidad.
Pero me vuelvo “bonachón” lo cual me causa frustración, sobre todo si debo
poner mis deseos de lado.
Y quizás, también, me ponga de lado, particularmente a causa de mi gran
sensibilidad, sin saber mucho como dichas emociones estarán recibidas.
Me vuelvo “paralizado”, incluso impotente, en mis emociones, en mi cuerpo, en
mis pensamientos, lo cual impide que se manifieste mi creatividad y todo lo
vinculado a ella, en particular la comunicación y la sexualidad que se quedan
“rígidas” y “frígidas”.
Para superar el desánimo, debo tender los brazos hacía los demás y atreverme a
expresar mis emociones para que mi pleno potencial creativo se despierte y se
manifieste.
La mala condición de L3 puede conllevar dolencias en los órganos genitales, en
el útero (en la mujer), en la vejiga o en las rodillas, tales como la artritis,
la inflamación o dolores.
L4 = Cuando la cuarta vértebra lumbar L4 se rebela, es frecuentemente porque
tengo dificultad en transigir con la realidad de todos los días.
Puedo complacerme en un mundo imaginario y esto puede llevarme a vivir en la
pasividad, estando un poco cansado de ver lo que ocurre alrededor mío.
Se instala cierta dejadez.
“¿Porqué preocuparse de todos modos?”
Sufro los acontecimientos y no los creo, lo cual me puede dejar un sabor
amargo. Igual como L4, necesito protegerme cerrándome porque puedo fácilmente
dejarme distraer o influenciar por lo que me rodea, sobre todo por lo que la
gente pueda decir de mí, y mi sensibilidad puede estar altamente afectada.
También me rompo la cabeza exageradamente y mi discernimiento está a veces
erróneo o carente porque mi mental es muy rígido, lo cual me impide tener una
visión global de una situación y en consecuencia soluciones o posibles vías
frente a ella.
Entonces quiero controlar en vez de escuchar mi voz interior.
Debo aprender a escuchar ésta para recuperar el dominio de mi vida.
Recupero mi poder de crear mi vía como quiero y recupero el gusto de realizar
grandes cosas!
Se debe observar que una vértebra L4 en mal estado puede conllevar dolores en
la región de mi nervio ciático y de la próstata en el hombre.
L5 = Puedo preguntarme lo que sucede en mi vida cuando la quinta vértebra
lumbar L5 está afectada.
¿Tendría por casualidad una actitud de desprecio o de pereza frente a una
persona o una situación?
Puedo vivir un poco de celos, disgusto, frustración, pero sin embargo ya tengo
mucho, la vida me ha mimado y tengo dificultad en reconocerlo.
Mi vida está teñida de lujuria (en todos los niveles) y debo aprender a
apreciar lo que tengo, y a cultivar mis relaciones interpersonales: tengo
dificultad sobre todo en el plano afectivo a ser auténtico y a sentirme bien
porque en el fondo de mí, vivo una gran inseguridad y tengo dificultad en
expresar lo que vivo.
Por lo tanto, tendré tendencia a ser algo depresivo ya que pasaré
frecuentemente de un cónyuge a otro sin saber demasiado porqué sucede esto,
sintiéndome “correcto” dentro de lo que estoy viviendo.
Inventaré toda clase de guiones y mi atención siempre estará centrada en los
pequeños detalles anodinos, lo cual me impedirá adelantar y pasar a otra cosa.
Cierta amargura puede ensombrecer mi vida e impedirme disfrutar de ésta.
Aprendo a saborear cada instante que pasa y a apreciar toda la abundancia que
forma parte de mi vida.
Un mal estado de L5 puede ocasionarme dolores en las piernas, desde las
rodillas hasta los dedos de los pies.
La parte inferior de la espalda también forma parte del sistema del
centro del movimiento.
Si tengo dificultad en transigir con la sociedad, tanto desde el punto de vista
de las orientaciones por tomar como del sostén que espero de ella, puedo vivir
frustración o resentimiento.
No quiero “negociar” con ciertas personas o ciertas situaciones.
Mis relaciones personales con mi entorno padecen de ello.
También puedo tener dificultad en aceptar que voy sumando años.
“Me hago viejo” y debo amansar lentamente la noción de mortalidad.
Finalmente, la parte inferior de la espalda está muy estrechamente vinculada a
los dos centros de energía inferiores, el coxis y el segundo centro de energía
que está vinculado más específicamente a la sexualidad.
Si vivo conflictos interiores o exteriores para con ésta, si he reprimido mi
energía sexual, puede manifestarse un dolor de espalda.
Las 4 vértebras sagradas y las 5 vértebras del coxis están relacionadas con esta
región.
Cuando las vértebras sagradas están afectadas, puedo tener la sensación de que
no tengo columna y que necesito a otra persona para sostenerme.
Estoy constantemente “probado” por la vida para ver cuál es mi nivel de
integridad y de honradez.
Tengo un enorme potencial pero ¿estoy listo para realizar los esfuerzos
necesarios para cumplir mis objetivos?
Las vértebras inferiores son las siguientes:
S1, S2, S3 = Ya que las 3 primeras vértebras sagradas están soldadas juntas, se
tratarán juntas.
Constituyen un todo.
Reaccionan con la rigidez que manifiesto, con mi estrechez mental en relación a
ciertas situaciones o ciertas personas, a mi mente cerrada que rehúsa oír lo
que los demás han de decir.
Quiero tener el control para sentirme fuerte y en seguridad y, si lo pierdo,
voy a estar enfadado, furioso y puedo tener ganas de “pegar una paliza” a
alguien por estar tan frustrado y lleno de amargura.
Todos estos sentimientos generalmente tienen su origen en mis relaciones
afectivas que no siempre van como lo deseo. La comunicación tanto verbal como
sexual, es deficiente, por no decir inexistente, y estoy constantemente
volviendo a plantear este tema.
Tengo la sensación de tener que nadar a contra corriente y me siento en un
callejón sin salida.
Tengo interés en parar un momento y ver claro en mi vida, a reflexionar sobre
lo que quiero y edificar una base sólida.
S4, S5 = Todos los deseos tienen su origen en las vértebras sagradas cuarta y
quinta.
Si soy capaz de administrarlas bien, si tomo el tiempo de descansar y hacer las
cosas que me gustan, S4 y S5 funcionarán bien.
Sin embargo, si vivo culpabilidad, tratándome de perezoso y confrontándose a
mis deberes y mi moralidad, juzgando mi conducta “no correcta”, S4 y S5 pueden
reaccionar fuertemente.
Tengo el derecho de hacer cosas para mí y a veces evadirme pero debo evitar que
esto se vuelva un medio de huida, evitando que me enfrente con mis
responsabilidades.
En ese momento, la pereza puede no estar benéfica: me mantiene en un estado
pasivo de cansancio que me impide ir hacía delante.
Por esto, en casos extremos, también estarán afectados mis pies.
El único modo de curar el sacro quebrado o roto, es la inmovilidad física y el
tiempo.
El sacro está vinculado al segundo centro energético que se sitúa al nivel de
la primera vértebra lumbar.
Un desequilibrio de este centro energético puede aparecer en las dolencias
físicas siguientes: referente a los órganos genitales, puede haber in fertilidad, frigidez o herpes; en cuanto a los riñones: cistitis, cálculos;
en lo referente a la digestión y la eliminación: incontinencia, diarrea,
estreñimiento, colitis, etc.
Las desviaciones de la columna vertebral (escoliosis) nacen generalmente a este
nivel y conllevan con ellas dolores de espalda.
El segundo chakra o centro energético, influencia mis relaciones con mi entorno
y un mal funcionamiento de éste, que afecta mi sacro, será el signo de mi
estrés, mis angustias, mis miedos y mi tendencia depresiva que debo aprender a
administrar.