martes, 4 de octubre de 2011

sabrias reconocer a un ser querido


¿Cómo sabremos reconocer a nuestros seres queridos?
Si nos encontramos otra vez, sea en el cielo o de vuelta en la tierra, ¿ los reconoceremos y nos reconocerán en otro cuerpo?
Muchos reconocen a sus seres queridos así, sin más. Cuando recuerdan sus vidas pasadas, miran a los ojos de su alma gemela y saben quién es. Sea en el cielo o en la tierra, perciben una vibración o una energía característica de sus seres amados.
Vislumbran la personalidad más profunda que hay en su interior, y surge de ellos un conocimiento interno, que proviene del corazón. Se produce una conexión.
Puesto que los ojos del corazón son los primeros que ven, las palabras no pueden transmitir por sí solas la seguridad del reconocimiento del alma. No existe duda ni confusión.
Aunque él cuerpo sea posiblemente muy diferente del actual, el alma es la misma y se reconoce. Este reconocimiento es completo y queda fuera de toda duda.

Algunas veces el reconocimiento del alma puede tener lugar en la mente antes que en el corazón. Este tipo de reconocimiento suele producirse con bebés o niños pequeños que muestran unas peculiaridades físicas o comportamientos muy concretos; pronuncian una palabra o una frase e instantáneamente se reconoce en ellos a un padre, una madre o un abuelo queridos. Pueden tener una cicatriz o marca de nacimiento idéntica a la de nuestro ser querido, o quizá nos cogen de la mano o nos miran de la misma manera.
El caso es que nosotros los reconocemos.
«¿ Me cogerías de la mano si te viera en el cielo? ¿ Me ayudarías a ponerme de pie si te viera en el cielo?»
En el cielo, un lugar que no requiere del cuerpo físico, el reconocimiento del alma puedeproducirse a través de un conocimiento interior: una percepción de la energía, la luz o la vibración específica del ser amado. Las sientes en el corazón. Se trata de una sabiduría intuitiva y profunda, y entonces reconocemos a nuestros seres queridos de un modo completo e inmediato.

Incluso pueden ayudamos adoptando el cuerpo que tenían en la última encarnación que compartieron con nosotros. Los vemos tal como se nos aparecieron en la tierra, a menudo con un aspecto más joven y saludable.
«Al otro lado de la puerta... estoy seguro de que hay paz.»
Puede que sea al otro lado de la puerta del cielo, la que nos lleva a recordar las vidas pasadas que hemos compartido, o la que conduce a las vidas futuras que pasaremos junto a nuestros seres queridos, pero nunca estaremos solos. Ellos sabrán cuál es nuestro nombre.
Nos darán la mano, llenarán de paz y reconfortarán nuestro corazón.
Fragmentos de Lazos de Amor de brian Weiss

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